Hace alrededor de veinte a veinticinco años el porciento de delincuencia era mucho más bajo que ahora. Nos preguntamos ¿Por qué?. Desde mi punto de vista todo comenzó cuando la mujer se fue a trabajar fuera, dejando su casa y sus hijos en un segundo plano. Los niños llegan a sus casas y sus madres no están. Tiene tiempo libre sin supervición, lo que le da oportunidad para envolverse en cosas negativas.
Lamentablemente, se ve a la ama de casa como una fracasada, que no ha logrado realizarse como profesional. Por eso la mujer prefiere salir a trabajar fuera sin importar las consecuencias, además de que prefieren tener un carro nuevo o una mansión, a tener un hijo saludable en todos los aspectos. Es una idea errónea, pues las amas de casas somos las ejecutivas de una compañía multinacional, en la cual realizamos funciones variadas tales como: contadoras, chef, doctoras, enfermeras, psicólogas, acarreadoras, empleadas de mantenimiento y todas las otras profesiones que se le ocurran. Lo comento por experiencia propia, yo tengo tres profesiones, pero no practico ninguna porque decidí quedarme a cuidar a mis hijos y hacer de ellos personas responsables. Mi historia personal la reenfoqué para beneficio de mi familia y no me arrepiento, pues no me perdí ningún momento de sus vidas y los eduqué a mi manera no a la de otros.
Pienso que si todas las madres se pudiesen quedar en las casa atendiendo a sus familias o por lo menos establecer un balance justo del tiempo que le dedican, la delincuencia disminuiría y los niños fueran más felices.